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ReadBooks.xyz | La guardia blanca

CAPÍTULO IV. DE LA JUSTICIA INGLESA EN EL SIGLO CATORCE

El camino que seguía Roger era poco frecuentado, mas no tanto que el viandante dejase de encontrar de vez en cuando ya unos arrieros, ya un pobre pedigüeño, y otros viajeros tan cansados como él. Entre los que halló Roger a su paso se contó también uno al parecer fraile, que gimoteando le pidió algunos cornados para comprar pan, pues estaba muerto de hambre. El joven apresuró el paso sin contestarle, porque en el convento había aprendido a desconfiar de esos frailes vagabundos; sin contar con que del morral que el pordiosero llevaba a la espalda vio salir el hueso no muy mondo de una pierna de cordero que para sí la hubiera querido el buen Roger. No anduvo largo trecho sin oir las maldiciones que le lanzaba el supuesto religioso; seguidas de tales blasfemias que el caminante echó a correr por no oirlas y no paró hasta perder de vista al deslenguado fraile.

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