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ReadBooks.xyz | La guardia blanca

CAPÍTULO II. DE CÓMO ROGER DE CLINTON EMPEZÓ A VER EL MUNDO

Los muros del antiguo convento no habían presenciado jamás escándalo semejante. Pero Fray Diego de Berguén tenía en mucho la buena disciplina de la comunidad para permitir que ésta quedase bajo la impresión de la rebeldía triunfante del novicio; así fue que convocando nuevamente a los hermanos les dirigió una filípica como pocas, comparando la expulsión del iracundo Tristán a la de nuestros primeros padres del Paraíso, llamando sobre él los castigos del cielo y advirtiendo de paso a sus oyentes que si algunos de ellos no mostraban más celo y obediencia que hasta entonces, la expulsión de aquel día no sería la última. Con esto quedó restablecida la calma y en buen lugar la autoridad de Fray Diego, quien ordenó a los religiosos que volvieran a sus faenas respectivas y se retiró a su celda.

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